A primera vista, Sex Ink parece un tradicional local de tatuajes a la calle, que recibe tanto clientes habituales como transeúntes de Palermo que lo encuentran de manera fortuita.

Pero el trato de los anfitriones, Pablo Sancineto, tatuador con 23 años de trayectoria, y Sol Goumble, que lleva 7 años realizando piercings, genera una buena onda que diluye el perfil comercial del establecimiento y hace que los clientes se sientan como en casa.

Pablo y Sol

“Los hacemos sentir parte del lugar”, resume Pablo. “En toda mi carrera siempre traté a las personas de la misma manera, y eso es clave para construir un vínculo de confianza con quienes nos visitan”.

Sex Ink cobró vida en 2011. “Yo venía de American Tattoo y tuve la oportunidad de abrir este local que era algo soñado. Lo defino como un proyecto familiar porque trabajo con mi mujer y lo cuidamos como algo especial”.

“Representó la independencia. Fue como bebé que tenía forma de idea hace mucho tiempo y finalmente nació. Es familia”, asegura Sol.

Tatuajes a medida

Los estilos de tatuajes que se realizan en Sex Ink son tan variados como los perfiles de los clientes que pasan por el local. “Me gusta estar disponible para todos, por eso tengo la capacidad de hacer varios estilos”, explica Pablo.

Sin embargo, al repasar esa oferta reconoce que tiene preferencias y aspectos a mejorar: “Si bien me siento cómodo haciendo de todo, lo que más me gusta es el Realismo. Y lo que me cuesta es el Tradicional”.

Lejos de verlo como una dificultad, Pablo lo toma como una oportunidad para superarse. “Me moviliza a aprender, probar, buscarle la vuelta para que me salga bien. Si hiciera un tatuaje de manera automática, por más que quede bien, no lo disfruto, no lo siento”.

Consejos y clientes satisfechos

Su capacidad para cubrir varios estilos representa una ventaja a la hora de ofrecer alternativas al cliente, sobre todo cuando trae una idea pero no está clara la manera de plasmarla. “En ese caso lo llevamos hacia el estilo que mejor canalice y represente el concepto”.

“Pero también tratamos de que no se dejen llevar por las modas. Les proponemos trabajar una idea para que estén contentos y no se la quieran cubrir dentro de un año”.

“Siempre lo asesoramos para orientarlo hacia lo que funcione mejor. No sólo por lo estético sino para que se vaya conforme con el resultado,” completa Sol.

Obsesión en miniatura

Pablo complementa los tatuajes de estilos tradicionales con un tipo de piezas que le fascina diseñar y tatuar: miniaturas de Realismo. Nacieron a partir de inquietudes creativas y se convirtieron en un sello distintivo de su trabajo.

Como son de tamaño minúsculo, conllevan una ejecución de alto nivel de complejidad para reproducir el diseño elegido. Pablo explica que “el mayor desafío surge en el momento de realizar el tatuaje”. Principalmente porque apunta a mantener la mayor cantidad de detalles que sea posible.

“Hacer miniaturas me divierte, pero son tan delicadas que exigen mucho cuidado. No las podés hacer con líneas, porque si ponés una cerca de otra se empasta todo. Por eso es mejor trabajar con sombras, líneas de sombra y profundidades. Pero con la dificultad de hacerlo dentro de los límites de un diseño muy chiquito”.

Pablo confía en que la dedicación invertida en una miniatura hace que el tatuaje perdure en el tiempo. “Ese es el principal objetivo. No sólo el resultado al terminarlo, sino demostrar que se puede lograr”.

Ya sea para tatuarse una miniatura, optar por estilos convencionales o hacerse un piercing, cada visita a Sex Ink es una experiencia gratificante por la calidad y profesionalismo, pero principalmente por el ambiente que generan Sol y Pablo. Y si se portan bien, quizás les regalan un mate. O un café.


José Antonio Cabrera 4609, Capital Federal – 11 2848-8676

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