La pandemia del coronavirus trastocó la realidad cotidiana de las personas a nivel global. Todavía es temprano para determinar si los cambios tanto en los hábitos sociales como en las actividades económicas serán temporarios o permanentes. Y el mundo del tattoo no escapa a esa incertidumbre.

En Argentina, de acuerdo a la región a la que pertenecen y la fase de cuarentena que allí atraviesan, algunos estudios ya volvieron a trabajar y otros se preparan para hacerlo pronto.

Referentes de Aura Tatuajes (Ushuaia), Black Heart Tattoo (Villa Crespo), Coretta Familia Tattoo Shop (Belgrano), Estación Yeruá (Wilde), e Historia de Mi Vida (Palermo), repasaron los efectos de haberse visto obligados a cerrar, los preparativos para retomar la actividad y sus expectativas de cara a la nueva etapa del tattoo. Y desde Moscú, Rusia, Vlad Tokmenin aporta una perspectiva internacional.

Aislamiento Fase 1

Desde que empezó el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO), y a medida que las semanas se fueron convirtiendo en meses, los efectos de la falta de ingresos se profundizaban. Al mismo tiempo, crecía la incertidumbre acerca de la vuelta al trabajo. Pero en este contexto, los estudios desarrollaron alternativas para mantenerse activos.

“Para generar ingresos empezamos a pintar láminas y a diseñar”, señala Sabrina Verón, de Black Heart Tattoo (BHT). “También aprovechamos el tiempo para concretar nuevos proyectos que teníamos en mente y veníamos postergando”. Además, varios integrantes del estudio hicieron un curso online sobre COVID-19 dictado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). “Nos ayudó para estar mejor informados y así transmitir más confianza a los clientes”.

Salomé Sajnin, de Coretta Familia, subraya: “Por un lado, los perjuicios son económicos, ya que seguimos afrontando gastos mientras el local está cerrado hace meses. Por el otro, el hecho de estar en pausa y guardados tanto tiempo se vuelve insostenible y poco saludable”.

Desde Estación Yeruá, Alejandro Fernández recuerda: “Tuvimos que buscar alternativas para generar ingresos, ya que perdimos el volumen de trabajo que generan las ocho personas que trabajan en el estudio. Por eso, desde que cerramos nos enfocamos en realizar diseños y pinturas para vender. Así pudimos afrontar la situación”.

Ernesto Vásquez, creador de Historia de mi Vida (HDMV), sintió que debía hacer algo para reducir la incertidumbre que se iba instalando. “Era clave generar algo a futuro, construir cierta esperanza y no resignarse”.

Todos los días dibujaba y lo publicaba en sus redes. Y también retomó la pintura. “Es una manera de mantener viva la llama y alimentar el contacto”. Esa motivación, además, vino con yapa: “Algunos dibujos que publiqué que los tatúe”.

Contacto con clientes

Con el cierre de los locales comerciales y los estudios privados, las redes sociales y otros medios digitales se volvieron la vía obligada de contacto. El objetivo no sólo era informar, sino también no perder el vínculo cercano con los clientes.

Javier Peralta, de BHT: “En esta situación complicada, muchos clientes nos apoyaron pagando señas de tatuajes a futuro o colaborando con los nuevos proyectos”. Si bien el contacto vía Instagram y Facebook apuntaba a comunicar novedades acerca de la nueva modalidad de trabajo y brindar tranquilidad, la gran innovación en plena cuarentena fue un Flash Day Virtual. “Fue una experiencia muy positiva y dinámica para la gente”.

“Desde el principio de la cuarentena, nos enfocamos en las redes sociales para mantener contacto fluido con los clientes, explicando que seguíamos preparando diseños para tatuar a futuro”, explica Ernesto, de HDMV.

Según Roma Masimo, en Estación Yeruá, “de entrada decidimos estar presentes en estos momentos de incertidumbre”. El contacto virtual con los clientes se enfocó en realizar entrevistas, reagendar turnos y brindar un asesoramiento gratuito ante dudas o eventuales inconvenientes que hayan tenido con sus tatuajes o perforaciones – se las hubiesen hecho con ellos o no. “Hoy seguimos recibiendo muchas consultas. Eso nos demuestra que, a pesar de todo, las personas van a seguir tatuándose y el tatuaje va a seguir adelante”.

Vuelta al trabajo

Si bien no existe un protocolo sanitario oficial y unificado para tatuar, cada estudio elaboró una metodología de trabajo (por lo general basada en modelos que se utilizan en el exterior), que contempla medidas higiénicas, sanitarias y preventivas. Aplican tanto para la instancia previa (brindando información, haciendo consultas al cliente), como durante la sesión de tattoo.

En Ushuaia, Aura Tatuajes estuvo cerrado cuatro meses, pero ya pudo volver al ruedo. Su creador, Adrián “Rocky” Perales, venía utilizando un protocolo de bioseguridad hace años. Retomó la actividad con algunos cambios en el ingreso del cliente. “Les pedimos que por favor usen su barbijo y todos cooperan. Creo que la mejor prevención empieza por casa, con una buena cultura de preservación”.

Los integrantes de Black Heart “encaramos el año con muchas ideas para el local y todo esto nos retrasó. Pero el 10 de agosto reabrimos con todos los recaudos para retomar esos proyectos”, explica Sabrina.

Uno de los desafíos es pasar de la modalidad de local a la calle a estudio privado, tomando turnos con anticipación y respondiendo consultas de manera virtual. “Lamentablemente vamos a tatuar con menos frecuencia, en distintos días, para que no haya exceso de gente en el local. Hay menos estaciones de trabajo para cumplir con el distanciamiento requerido”.

En Coretta Familia, que también se adaptará de local comercial a una modalidad de privado, ya cuentan con un protocolo que les pasaron colegas de Europa, que actualmente están trabajando. “Por iniciativa de algunos colegas, se está armando algo similar a nivel local”, señala Salomé.

Con respecto a la incorporación de cuidados sanitarios, comenta que “la actividad del tatuador es muy metódica en cuanto de higiene y esterilización. Sumar nuevas medidas no debería resultar muy incómodo”.

Y sostiene que los clientes van a sentirse seguros a partir de la confianza que transmita su tatuador. “Esta profesión me dio muchas cosas positivas. Cuando se pueda tatuar, vamos a trabajar con el amor de siempre y con mucha responsabilidad, más aún en este contexto”.

Alejandro Fernández advierte que los tiempos se verán afectados por la nueva modalidad de trabajo: “La frecuencia diaria de turnos será menor porque hay que intensificar los procesos de higienización entre uno y otro. Y las sesiones van a ser más cortas porque el protocolo establece que el cliente no puede permanecer más de dos horas”.

Además de las medidas que se implementan en el estudio, “apelamos a la buena fe del cliente, que deberá firmar una declaración jurada informando su condición actual. Nuestros clientes conocen la responsabilidad con la que asumimos nuestro trabajo.  Saben aplicaremos los cuidados y haremos todo lo posible para seguir el protocolo al pie de la letra”.

En HDMV, Ernesto se prepara para retomar la actividad en un futuro cercano. Por eso ya cuenta con un protocolo de seguridad listo para aplicar cuando se levante el aislamiento. “Además de las medidas sanitarias vigentes, tomé protocolos de colegas de países donde ya se está tatuando, como España y Alemania”.

Al momento de tatuar, el objetivo es crear un campo estéril en el cual no se genere contaminación cruzada. “La protección puede resultar incómoda, pero es cuestión de acostumbrarse. Y el cliente ve que lo estás cuidando”.

Va a comenzar tomando un turno por día, teniendo en cuenta el espacio del local, y así evitar que se crucen distintos tatuadores y clientes. “Todo lo que se informa en el protocolo sirve para generar tranquilidad y para que el cliente ya venga preparado”. Pero más que nada valora lo importante que será cada reencuentro: “Si me hacía bien pintar en casa, imagínate lo que puede lograr el hecho volver a tatuar, que además implica compartir con alguien”.

Para conocer los detalles de los protocolos y las medidas sanitarias, ver apartado al final de la nota.

Futuro del tattoo

La pandemia del coronavirus está modificando diversas prácticas sociales y actividades comerciales. El futuro (y el presente) del tatuaje se desarrollará en un nuevo paradigma de desarrollo.

Para Rocky, de Aura, cuya afluencia de clientes se vio directamente afectada por la cancelación del turismo, “seguramente van a cambiar muchas cosas, pero hay que tener buena predisposición para adaptarse al nuevo contexto. Todavía todo es muy incierto”.

Desde BHT, Javier Peralta lamenta “la cantidad de locales que tuvieron que cerrar por la pandemia”. De cara a lo que viene, considera frustrante “la imposibilidad de trabajar todos juntos en el local y que los clientes no puedan hacer consultas por tatuajes cara a cara. Para la gente es mejor expresar sus ideas en persona, pero de a poco nos vamos a ir acostumbrando”.

Se esperanza con la eventual realización de convenciones de tatuajes “con cambios en la organización. Ojalá puedan volver pronto, ya que hoy no podemos juntarnos con amigos. Esas experiencias son muy buenas para compartir lo que nos gusta hacer y te ayudan a crecer tanto personal como profesionalmente”.

En el caso de Coretta Familia, la expectativa pasa por ver cómo se adaptan a la modalidad de estudio privado. “Tendremos turnos espaciados, sin gente en la sala de espera y por ahora no habrá walk-ins”, enumera Salomé.

Acerca de los walk-ins, Alejandro Fernández entiende que en lo inmediato “la situación es complicada para tomarlos, pero esperamos que a futuro se reactiven porque son parte del perfil de trabajo de Estación Yeruá. Hoy lo más importante es hacer las cosas bien para que todo esto pase pronto y más adelante sólo lo recordemos como una mala etapa”.

Para Ernesto, si bien avizora un impacto en el funcionamiento de HDMV, lo alienta “ver que la gente está con muchas ganas de tatuarse. Y nosotros, después de tanto tiempo sin tatuar, también tenemos muchas ganas de hacerlo. Es muy alentador ver que en lugares que estuvieron peor que nosotros en cuanto a contagios y muertes, como Barcelona o Madrid, los estudios fueron autorizados a reabrir”.

Y en cuanto a los efectos en la actividad, asegura que “lo más negativo es que se va a poder interactuar menos entre colegas o tatuadores. Principalmente debido a la imposibilidad de viajar o de ir a otros estudios. La falta de convenciones como lugares de encuentro también será un perjuicio”.

Algo positivo

En medio de tanto cambio forzado, de cifras de contagios y peligros para la salud, surgen algunas conclusiones optimistas de cara a lo que nos toca vivir en este nuevo orden social. Y quizás sirvan de punto de partida para afrontar el nuevo paradigma con cierta esperanza.

Desde BHT, Sabrina Verón destacó como positivo “el resurgimiento del compañerismo y la solidaridad entre artistas, que se hizo más fuerte que antes. Muchos nos ayudamos mutuamente comprando una obra o participando de un sorteo. También está bueno ver cómo los clientes apoyan cada vez más el trabajo de artistas independientes. Todo eso suma mucho de cara al futuro”.

Por su parte, Salomé Sajnin pone en perspectiva la trascendencia de este momento: “Estamos viviendo algo histórico. Y de estos grandes quiebres a nivel mundial pueden salir cosas positivas, como reinventarnos o repensarnos el lugar que ocupamos (de forma individual y social). También indagar un poco la relación que tenemos con el medioambiente y la naturaleza. Alguna enseñanza nos tiene que quedar”.

Para Roma Masimo, de Estación Yeruá, lo positivo “fue haber aprendido a valorar el tiempo, disfrutar a nuestros seres queridos, ayudarnos entre todos, aprender a cuidar del otro. En estos tiempos de reflexión, somos optimistas. Y esperamos que una vez que esté lista la vacuna todo vuelva a la normalidad”.

Ernesto Vásquez ve que lo positivo puede venir de la incorporación de medidas y cuidados: “Repensar la modalidad de trabajo también es una manera de profesionalizarse un poco más, ya que te exige sacar lo mejor de uno en un contexto desafiante”.

Por otro lado, “la instancia de retomar el trabajo sirve para valorar lo que hacemos. En cierta forma es como volver a empezar. Por suerte, cuando acá reinaba la incertidumbre, ver que en Europa empezaban a tatuar otra vez encendió una luz de esperanza”.

Un aporte ruso

Rusia fue uno de los últimos países de expansión de la pandemia. Un par de meses después del crecimiento inicial de contagios, las cifras empezaron a descender. Se flexibilizó el alcance de la cuarentena y varias actividades fueron liberadas. Entre ellas el tattoo.

Vlad Tokmenin estuvo dos meses sin tatuar, lo cual le generó perjuicios económicos. “Me dediqué a pintar, pero tuve que recurrir a mis ahorros para comprar pintura y otros materiales”. Mientras tanto, mantuvo contacto virtual con sus clientes de manera muy fluida “porque tuvieron tiempo para pensar nuevas ideas”.

Acerca del volumen de trabajo en el contexto actual, explica que “cuando recibimos la autorización oficial, se duplicó la cantidad de clientes. Pero ahora volvió a los niveles pre-pandemia”. Lamenta que “la situación económica y social haga que muchas personas -y sobre todo las más jóvenes-, opten por tatuajes baratos, que no son de la mejor calidad”.

En relación al futuro del tattoo, asegura que “quienes deseen tatuarse lo van a seguir haciendo. Siempre fui muy meticuloso con mis medidas de seguridad e higiene. Y les exigía lo mismo a los clientes. Para que la gente confíe en uno, primero tenés que confiar en vos mismo”.

También aporta una visión optimista pensando en la superación de esta crisis: “Con el tiempo, la gente se olvida de las cosas malas y se adapta rápidamente. Sobre todo en Rusia, donde las condiciones son duras y enfrentar dificultades es un estilo de vida”.

Protocolos sanitarios

En líneas generales, las medidas de seguridad sanitaria, prevención y cuidados que estableció cada estudio, son similares. Todos coinciden en los criterios y prioridades para cuidar tanto a los clientes como a los tatuadores. A continuación, un listado con detalles a tener en cuenta.

  • Aura Tatuajes

Al llegar, se le toma la temperatura al cliente para descartar cualquier signo de temperatura elevada. Las áreas son descontaminadas constantemente. Las sesiones sólo se concretan habiendo reservado turno con anticipación.

  • BHT

Antes de presentarse al turno, el cliente recibe una ficha con información acerca de recaudos y medidas que debe tener en cuenta antes de ingresar al local. Entre ellas:

  • Limpieza del calzado por medio de la alfombra sanitizante.
  • Uso de alcohol en gel y lavado de manos.
  • Dentro del local: siempre el barbijo puesto.
  • Ya no se puede ingresar con acompañantes, excepto los casos que sean menores de edad.

También se usa el termómetro para controlar la temperatura. Si es alta, el cliente deberá volver a su casa. Se reprogramará el turno si la persona comunica que tiene algún síntoma, está enfermo o estuvo en contacto con alguien con síntomas o positivo de COVID-19.

En la mesa de trabajo, a las medidas de higiene de siempre (materiales descartables y esterilizados), se suma el uso de barbijo y, si es necesario, mascarillas de acrílico para mayor protección.

  • Coretta Familia

Las nuevas medidas sanitarias se aplican de acuerdo al protocolo: termómetro, limpieza del calzado antes de ingresar o reemplazo por uno descartable, alcohol en gel para manos y celular (si va a ser usado), lavado de manos del cliente, etc. Antes de la sesión, el cliente recibe el protocolo para completar a modo de declaración jurada.

  • Estación Yeruá

A las medidas de siempre sumarán las que están están detalladas en el protocolo establecido por el Municipio de Avellaneda (alfombra sanitizante, mascarillas, barbijos, guardapolvos, etc.). Tanto el tatuador como el cliente deberán tener barbijo puesto durante toda la sesión.

  • HDMV

Los cuidados abarcan desde los momentos previos al turno (información para el cliente, declaración jurada acerca de su condición de salud, etc.) hasta el momento de realizar el tatuaje (un turno por día, mascarilla y tapaboca para tatuador y cliente, entre otros). Indicaciones para el cliente antes de venir al estudio:

  • Presentate sin acompañante.
  • Vení con barbijo. Igualmente, se te proveerá de uno nuevo para ser usado durante la realización del tatuaje.
  • Por favor no uses pulseras, collares o pendientes. El coronavirus permanece sobre superficies metálicas durante días.
  • En caso de tener cabello largo por favor traerlo debidamente recogido.
  • Al ingresar se te dará una serie de instrucciones respecto a la movilidad dentro del estudio y se te pedirá que te frotes las manos con un gel hidroalcohólico durante 20 segundos.
  • En el estudio contarás con acceso a alcohol en gel para higienizarte todas las veces que sea necesario.